Preguntas frecuentes: Mujer transexual

¿Con la colovaginoplastia se consigue los mismos resultados que con la técnica de inversión peneana?

La técnica de la colovaginoplastia está indicada cuando el equipo médico considera que con la técnica de inversión peneana no se puede conseguir profundidad vaginal suficiente (en casos de penes circuncidados, intervenciones previas, micropenes, etc.). A pesar de su complejidad y riesgos, se obtienen muy buenos resultados: una vagina de gran profundidad y abundantemente lubricada.

Aunque también hay que tener en cuenta que este tipo de intervención conlleva mayores riesgos, por lo que solo debe realizarse en los casos que el equipo médico crea necesario.

¿Una vez operada tendré sensibilidad y podré llegar al orgasmo en las relaciones sexuales?

Tras un amplio estudio realizado a través de encuestas personales a las pacientes, el 95 % de las encuestadas mantienen relaciones sexuales placenteras y experimentan orgasmo de forma frecuente en un 81 % de los casos. La sensibilidad erógena se experimenta tanto a nivel clitoriano como vaginal y perineal.

¿Mi vagina se lubricará igual que un vagina biológica durante las relaciones sexuales?

La vagina de la mujer transexual no presenta una lubricación natural tan abundante como una vagina biológica. Pero con el tiempo, la piel que recubre la vagina se adapta a su nueva posición más interna, y por tanto a una mayor temperatura, que permite unos cambios epiteliales progresivos hasta conseguir una secreción espontánea suficiente en un 40 % de los casos. En los casos que esta secreción no es suficiente se suele suplir con hidratantes o lubricantes íntimos.

¿Hasta cuándo debo realizar las dilataciones?

Las dilataciones son una parte muy importante de todo el tratamiento. Su práctica constante y metódica durante los primeros tres meses es estrictamente necesaria. Cuando las pacientes mantienen una actividad sexual de pareja habitual, las dilataciones son innecesarias, pues es mejor una penetración natural que una dilatación mecánica.

¿Cuándo podré tener la primera relación sexual con penetración?

No es aconsejable realizar la primera penetración hasta que haya transcurrido un mínimo de dos meses desde la intervención. Además, es aconsejable que esta primera relación con penetración se realice con una pareja que conozca la situación personal de la paciente para, de esta manera, conseguir una primera relación satisfactoria y no dolorosa.

¿Cuándo podré realizar deporte?

El tiempo necesario dependerá del deporte que se desea realizar: no es lo mismo realizar yoga que ciclismo o equitación. Es preferible consultarlo antes con su cirujano. En la Unidad de Género que dirige Dr. Ivan Mañero facilitamos un listado de los deportes más habituales y el tiempo de espera aproximado y orientativo.

¿Puedo abandonar el tratamiento hormonal una vez operada?

En la mayoría de pacientes, el tratamiento hormonal es necesario de por vida, pero las dosis serán modificadas a la baja según se desprenda de los controles posteriores a la intervención. Esta modificación debe ser siempre realizada bajo la supervisión de un endocrinólogo. La automedicación puede poner en riesgo la salud de la paciente.

¿Debo acudir a un ginecólogo una vez operada?

La vagina de una mujer transexual tiene unas características completamente distintas a una vagina biológica, por lo que no está expuesta a las patologías ginecológicas habituales. Además, no existe ni útero, ni ovarios, ni matriz, ni cérvix. Por lo que no es necesario una revisión periódica de la vagina por un ginecólogo. Sin embargo, ante cualquier síntoma, es aconsejable una consulta con el cirujano plástico para una revisión rutinaria.

¿Debo realizar autoexámenes y/o mamografías para controlar la posibilidad de cáncer de mama?

El cáncer de mama es muy infrecuente en mujeres transexuales. Pero la exposición continua y larga del tratamiento hormonal puede producir cambios en la glándula mamaria, por lo que es aconsejable una revisión periódica con el ginecólogo.

¿Debo realizar controles de la próstata?

Con el tratamiento hormonal que reciben las pacientes transexuales, la próstata disminuye de tamaño considerablemente en pocos años y, en muchos casos, acaba por atrofiarse, por lo que la incidencia de cáncer de próstata es prácticamente nula. Al margen de esto, no está de más someterse a una determinación del PSA a partir de los 50 años.