Vaginoplastia por transplante rectosigmoidal pediculado

¿En qué consiste la técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado o colovaginoplastia?

La vaginoplastia con colgajo rectosigmoidal pediculado es un procedimiento quirúrgico que consiste en utilizar una sección del intestino grueso terminal (colon sigmoide) para proporcionar una neovagina.

¿Quién puede someterse a la colovaginoplastia?

El cirujano, junto con su equipo médico, será quien decida la técnica más adecuada para cada paciente atendiendo a sus características físicas y su historial médico.
La técnica del colgajo rectosigmoidal pediculado suele realizarse en los casos en que el procedimiento de inversión peneana resulta inviable. Esto suele suceder cuando el pene con la piel estirada mide menos de 12 centímetros; cuando la paciente ha sido circuncidada o cuando la paciente ya ha sido operada anteriormente para reasignación genital, pero no se ha cosneguido profundidad vaginal suficiente.

Los preparativos

El abandono del tratamiento hormonal

La paciente deberá abandonar el tratamiento de hormonación unas 4 semanas antes de la intervención, los estrógenos (hormonas femeninas) en sangre aumentan el riesgo de padecer una trombosis venosa profunda (coágulos de sangre en el interior de las venas), con los riesgos y problemas que esto comporta. El proceso de descenso hormonal debe ser progresivo, por lo que se aconseja empezar a disminuir la dosis una semana antes de iniciar las cuatro semanas de abstención hormonal.

Los efectos de este abandono hormonal serán evidentes para la paciente. Aunque varía mucho de una persona a otra, los síntomas van desde cambios bruscos de humor, mareos y náuseas, hasta la aparición de signos claramente masculinos (vello facial, erecciones involuntarias, etc.); en poco tiempo la situación se normaliza y el posible malestar desaparece. Cuanto más paulatino es el descenso hormonal, más llevadero es el cambio.

El ingreso

Unos días antes del procedimiento, el equipo médico pautará una dieta que facilitará la limpieza del colon. La paciente deberá seguirla escrupulosamente para facilitar la intervención.

La paciente ingresará un día antes de la intervención en el centro hospitalario. Durante ese día se le realizarán los controles pertinentes y una limpieza de colon (intestino grueso) para que esté limpio y lo más libre de bacterias posible.

El objetivo de los lavados es reducir el riesgo de infección derivado de la manipulación del colon, una víscera habitualmente colonizada por una amplia variedad de bacterias.

La intervención

La colovaginoplastia requiere un ingreso mínimo de 7 días, de esta manera el equipo médico puede llevar un mejor control sobre la evolución de la paciente.

La intervención suele durar entre 5 y 6 horas, más los tiempos de preanestesia, preparación de la paciente y recuperación inmediata después de la cirugía, y siempre se realiza bajo anestesia general.

Tiempo vaginal: El cirujano labará un túnel desde el periné hasta el peritoneo, en donde se forjará la vagina, esto es, en la localización anatómica entre el recto y la vejiga.
Tiempo abdominal: Posteriormente, se realiza una incisión de Pfannenstiel desviada a la izquierda (la misma que se utiliza durante una cesarean, pero más lateral hacia la izquierda) en el abdomen, lo que permite que el cirujano pueda intervenir en la cavidad abdominal. Se separa y seccionan de 18 a 20 centímetros de colon sigmoide, provisto de un pedículo vascular, y se desplaza hacia la zona del periné, donde se había creado el túnel vaginal. El resto del colon seccionado se empalma para que pueda seguir realizando su función una vez haya finalizado la intervención (anasatomosis término-terminal).

El resto de la intervención (en cuanto a los testículos, el acortamiento de la uretra y la estética vaginal) se desarrolla de forma idéntica a la técnica de inversión peneana.

El ingreso en planta

La paciente permanecerá internada durante 7 días postoperatorios para ser valorada diariamente por el equipo medico de la Unidad de Gérnero IM Clinic, y para brindarles confort y tranquilidad luego de un proceso tan complicado.
Durante las visitas postoperatorias, se seguirá en todos los casos posibles, un protocolo de supervisacion, controlando signos vitales, realizando un aumento progresivo de la dieta, rotación de analgesia y antibióticos a la vía oral, deambulación precoz y buen manejo del dolor.
En el caso de la colovaginoplsatia, es esperable que el intestino no recuperae su motilidad hasta pasados dos o trs días postoperatorios, por lo que no será hasta entonces cuando se iniciará la ingesta oral.
Durante el ingreso hospitalario, la paciente recibirá enoxaparina subcutánea para evitar que se desarrollen trombos.
El último día del ingreso, un médico de la Unidad de Género realizará la primera dilatación de la neovagina bajo un protocolo estandarizado, e instruirá a la paciente para que ésta pueda realizar las dilataciones recomendadas en su domicilio.
El equipo medico, valorará en todo momento, además del correcto seguimiento postoperaotrio, la contención social y la vulnerabilidad de cada paciente en particular.

Ingreso hospitalario

La sonda vesical se mantendrá hasta el décimo día o hasta que la inflamación periuretral sea la mínima, por lo que la paciente es dada de alta con dicha sonda.
La paciente se comprometerá a realizar las dilataciones indicadas por el facultativo, siguiendo la técnica enseñada y los protocolos de lavados, y a recibir el tratamiento instaurado de analgesia y antibioticoterapia.
Una vez en casa, la paciente deberá ponerse en contacto con el endocrinólogo que supervisa su tratamiento hormonal para reiniciarlo (pasado unas 4 semanas) y reajustar la dosis. En ningún caso, la paciente reajustará por sí misma las dosis de hormonación ya que esto podría suponerle problemas de salud.

Posibles complicaciones

Cualquier procedimiento entraña riesgo de complicaciones, las más comunes en este procedimiento son la infección, el sangrado o hematoma y la retención de orina. En el postoperatorio tardío pueden aparecer estenosis vaginal o del introito; estenosis uretral o del meato; fístula recto-vaginal; sufrimiento del clítoris; trombosis venosa o embolias.

Además, cabría sumarle la posibilidad de un fallo en la sutura del colon, lo que requeriría de un diagnóstico oportuno y una reintervención precoz. Esta situación implica un riesgo grave para la paciente, por lo que quedará ingresada un tiempo prudencial para una correcta valoración de la evolución del tránsito intestinal.
A su vez, también es posible que la nueva vagina se necrose por falta de aporte sanguíneo a través del pedículo vascular.

Un miembro del equipo médico indicará a la paciente cómo evitar estas posibles complicaciones y cómo actuar en caso de que éstas aparezcan. Ante cualquier duda o anomalía después de la intervención, la paciente debe consultarlo con su médico, para que éste pueda diagnosticarlo y darle una solución.

Visitas postoperatorias

Es muy importante no saltarse ninguna de las visitas postoperatorias con algún miembro del equipo médico. Sólo ellos podrán valorar la evolución de la recuperación de la colovaginoplastia.

Por norma general, una vez se le haya dado el alta hospitalaria (que no médica), se citará a la paciente para la próxima visita que se realizará más o menos a las tres semanas del alta hospitalaria (un mes de la intervención). Durante ese tiempo (y en lo sucesivo) la paciente dispondrá un télefono de apoyo postoperatorio para solucionar cualquier duda que pudiera surgir.

Los siguientes controles médicos serán, aproximadamente, a los tres meses, a los seis y al año de la intervención.