Tiroplastia o eliminación de la nuez

Una de las intervenciones más solicitadas por las mujeres que sufren disforia de género, después de la vaginoplastia y el aumento de mamas, es la reducción de la manzana de Adán o nuez, la cirugía llamada tiroplastia. La prominencia de este cartílago es característica de los hombres biológicos, por lo que, en casos de excepcional prominencia, es aconsejable realizar esta intervención antes de la experiencia de vida para poderse adaptar mejor.

¿Qué es la tiroplastia o cirugía de la manzana de Adán?

En los hombres biológicos el cartílago tiroides (coloquialmente llamado nuez o manzana de Adán) es mucho más prominente y visible que en las mujeres.
La cirugía de reducción de la manzana de Adán consiste básicamente en reducir y contornear dicho cartílago para asemejarlo estéticamente al de las mujeres biológicas.

La intervención

Los preparativos

Durante la primera consulta, su cirujano estudiará el volumen y la prominencia del cartílago tiroides. Él le asesorará sobre los factores que intervienen en la operación y sus resultados. Su cirujano le preguntará acerca de su historial médico y le dará las pautas a seguir antes de la intervención.
Si tiene alguna duda, éste es el momento de plantearla. Es importante que confíe y se deje aconsejar por su cirujano.

La intervención

Aunque la elección del tipo de anestesia dependerá de la valoración del cirujano y su equipo médico, la reducción de la manzana de Adán se realiza, en la mayoría de casos, con anestesia local más sedación; y suele durar alrededor de una hora. Después de la intervención, el paciente permanece unas horas en el hospital, pudiendo volver a casa el mismo día.

La técnica consiste en hacer una incisión, en la zona más prominente del cuello, de aproximadamente 2 ó 3 centímetros de longitud coincidiendo con una arruga o pliegue natural de la piel, de esta manera la cicatriz resultante es prácticamente imperceptible. Después el cirujano procede a reducir el cartílago de forma minuciosa y cuidadosa para no afectar las cuerdas vocales.

La paciente debe exigir que la intervención sea realizada por un cirujano experto en un centro hospitalario con todas las garantías médico-quirúrgicas, ya que existe el riesgo de sobrecorrección del cartílago, con lo que podría producirse una lesión en una cuerda vocal y aparecer una disfunción en la voz de forma permanente.

La recuperación

Después de la intervención, la paciente puede experimentar ciertas molestia e hinchazón durante las siguientes 24 – 48 horas. Su cirujano le aconsejará una medicación adecuada para reducirlos el máximo.
Durante los primeros días, algunas pacientes pueden presentar una disminución en el tono de voz, que puede ser más o menos acentuado, pero que en todo caso es transitorio.

Los resultados

Los resultados se aprecian enseguida, aunque serán más notorios a medida que desaparezca la inflamación.