Peeling Facial

La piel del hombre y la mujer biológicos son distintas. En el hombre biológico la dermis suele contener más colágeno pero también es menos fina, más rugosa y más porosa que en la mujer biológica. Gracias al tratamiento hormonal, la piel y el cabello se vuelven más finos. La piel del cutis suele suavizarse hasta tener un aspecto femenino. Pero en algunos casos, es preciso eliminar la capa superficial de células muertas para que el cutis luzca en todo su esplendor. Uno de los tratamientos menos agresivo pero efectivo es, sin duda, el peeling facial. Además de renovar la piel, el peeling facial puede tratar el acné y las pequeñas arrugas del rostro.

¿Qué es un peeling facial?
El peeling es una técnica no quirúrgica que permite eliminar las capas más superficiales de la piel maltratada, mediante una serie de sustancias cáusticas (ácido salicílico, ácido lácteo, ácido glicólico…). El peeling químico tiene diversas aplicaciones: rejuvenecimiento facial, eliminación o mejora de las manchas faciales, y mejora de pieles grasas (también con tendencia acnéica), aunque en todas ellas se mejora notablemente la calidad de la piel.

Existen distintos tipos de peelings, la elección de una substancia u otra dependerá tanto del objetivo que la paciente desea conseguir como de su tipo de piel. Así, la sustancia utilizada como el número de sesiones, la frecuencia de éstas, la dosis o el tiempo de exposición varían de una persona a otra, y sólo un médico especializado puede decidirlo después de analizar la calidad de la piel del paciente.

El peeling facial suaviza la piel del rostro dejándola más fina y resplandeciente, otorgándole luminosidad y suavidad.