Faloplastia

¿Qué es la faloplastia?

La faloplastia es la técnica quirúrgica que permite la reconstrucción de un falo (pene) de dimensiones anatómicas. Para conseguirlo se utiliza tejido de otras partes del cuerpo, comúnmente piel y grasa del antebrazo aunque también se puede utilizar, entre otros, tejido del muslo o del abdomen. Este neopene presenta un aspecto muy anatómico, permite la micción bípeda (orinar de pie) y presenta sensibilidad táctil y erógena. Es importante aclarar que para permitir la penetración sexual precisará de una prótesis que deberá ser implantada en un segundo tiempo quirúrgico.

Los preparativos

Antes de someterse a la intervención es necesario realizar un tratamiento hormonal que consiga aumentar el tamaño del clítoris. Su cirujano le aconsejará cómo y cuándo seguir este tratamiento.

Igualmente es recomendable, en el caso de presentar mucho vello en la cara interna del antebrazo, someterse a un tratamiento de depilación que lo elimine ya que esta zona formará parte de la uretra del neopene.

El ingreso

El paciente ingresará el mismo día de la intervención en el centro hospitalario. Antes de la intervención se le realizarán los controles pertinentes y posteriormente permanecerá ingresado una semana después de la intervención.

La intervención

La faloplastia utiliza tejido de otras partes del cuerpo, habitualmente piel y grasa del antebrazo, para recrear un pene de dimensiones anatómicas que, una vez modelado, será transportado a su posición final donde se procederá, gracias al avance de la microcirugía, a la sutura de las arterias y venas, que le aportarán la sangre, y los nervios, que le permitirán tener sensibilidad táctil y erógena. Ésta última la conseguirá gracias a un nervio del clítoris  que se empalmará a uno de los nervios del neopene y, paralelamente, al propio clítoris que permanecerá enterrado debajo del propio falo.

Esta técnica se realiza siempre bajo anestesia general y suele durar de 10 a 12 horas.
Para prolongar la uretra en los primeros centímetros, el cirujano utilizará un injerto de la pared anterior de la vagina (con una longitud aproximada de unos 5 centímetros y una anchura de 2 a 3 centímetros) y un colgajo con la piel del labio menor. Después se suturará con la uretra previamente creada en el falo.

Durante la misma intervención, los labios mayores son movilizados dorsalmente y unidos en la línea media para formar un nuevo escroto. Una vez realizada la bolsa escrotal, se colocan implantes testiculares de siliconas. La implantación de las prótesis testiculares se puede realizar durante el mismo acto quirúrgico o ser pospuesta a una segunda intervención en función del criterio quirúrgico.

La recuperación

Tras las primeras 48h se permite la movilización del paciente.
A pesar de que será dado de alta una semana tras la intervención, el paciente deberá llevar una sonda vesical durante, al menos, 21 días.  En algunas ocasiones, según criterio del cirujano, se puede colocar una sonda suprapúbica. Ésta permite el vaciado de la vejiga evitando el flujo de orina a través de la uretra, manteniéndola seca en las primeras etapas de la recuperación.

Posibles complicaciones

Las complicaciones que con más frecuencia se pueden presentar son:

  • Infección
  • Sangrado: es posible experimentar un episodio de sangrado durante o después de la intervención.
  • Extrusión de la prótesis testicular.
  • Fístula uretro-cutánea: comunicación de la uretra con la piel escrotal.
  • Estenosis uretral: disminución del diámetro de la uretra.
  • Fístula vesico-vaginal: comunicación entre la vejiga y la vagina.