Unidad de Género

¿Qué es la disforia de género o transexualidad?

Para poder comprender este concepto es necesario familiarizarse con los términos “sexo”, “género” e “identidad de género”.

Sexo: Todo ser humano nace con un sexo biológico determinado por la genética. En el caso del macho, el cromosoma sexual es XY, y para la hembra, XX. A su vez, cada sexo desarrollará un conjunto de características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas que definirán al individuo como hombre o como mujer.

Género: Es el conjunto de características sociales, culturales, políticas, psicológicas y jurídicas que la sociedad asigna a las personas como propias de hombres y mujeres. Es decir, es una construcción sociocultural que varía a través de la historia, y se refiere a los rasgos que la sociedad atribuye a lo que considera “femenino” o “masculino”.

Identidad de género: son las vivencias internas, sensaciones privadas y experiencia subjetiva de una persona acerca de su propio género.

La gente, en su mayoría, no se plantea el concepto de identidad de género porque generalmente no existe un conflicto entre ésta y su sexo cromosómico. Sin embargo, algunas personas experimentan una divergencia entre el sexo que se le ha asignado al nacimiento y aquel que experimentan, piensan y sienten como propio. Estas personas que conviven con un sufrimiento debido al rechazo que le genera su anatomía sexual y el rol que esta lleva implícita en la sociedad, se denominan transexuales.
De esta forma, definimos transexualidad como un desorden en la identidad de género de un individuo.
La transexualidad puede ser masculina o femenina. La transexualidad masculina hace referencia a una persona que nace con el sexo biológico y sus atributos de mujer, pero que se siente un hombre. Mientras que la transexualidad femenina se trata de una persona que nace con el sexo y atributos masculinos pero que, por el contrario, se siente una mujer.
Las personas transexuales dejan de sufrir cuando visten, se comportan y desarrollan el rol social que corresponde al género con el que se identifican. En la mayoría de los casos es preciso que reciban sustitutos hormonales para feminizar o masculinizar el cuerpo, apoyo psicológico para ayudarlos a sobrepasar la disforia y, eventualmente, tratamiento quirúrgico para abolir carácteres sexuales o anatómicos propios de su sexo biológico y/o incorporar los propios del sexo opuesto.

Por último, es importante aclarar que la transexualidad no está relacionada con la orientación sexual, es decir, la atracción que siente un individuo hacia otra persona por su sexo.

La transexualidad a lo largo de los años

Poco se conoce del trato hacia la persona transexual en el pasado. Sin embargo, desde las sociedades neolíticas hasta hoy en día, pasando por los aborígenes de Siberia o los indios americanos, la transexualidad parecía ser un hecho admitido y, en la mayoría de las culturas antiguas, asimilado por la sociedad.

Sin embargo, después de la civilización y con la introducción del concepto binario hombre/mujer, los desórdenes de la identidad u orientación sexual fueron patologizados y, con ello, transexuales y homosexuales (entre otras minorías) fueron perseguidos y castigados relegando a la clandestinidad, cualquier manifestación fuera del binario.

En el siglo XVIII y XIX, como consecuencia del crecimiento de movimiento de homosexuales, travestis y transexuales en el mundo, sumado a la aparición de normas reguladoras de derechos humanos, dichas entidades fueron inicialmente consideradas como enfermedades, por lo que exigían una “cura”.

Hacia finales del siglo XIX y hasta principios del siglo XX, se realizaron diversos estudios englobando los términos que conocemos en la actualidad como homosexualiad, travestismo y transexualidad en lo que se llamó “inversión sexual”.

En el año 1923 fue Magnus Hirschfeld (médico sexólogo alemán) quien desarrolló la teoría del tercer sexo o el estado intersexual al que determinó como uno intermedio entre varón y mujer. No obstante, muchas de sus obras revolucionarias para la época fueron destruidas y quemadas el 6 de mayo de 1933 cuando los nazis quemaron la biblioteca y destruyeron el Ïnstitut fer Sexualwissenschaft tras la toma de poder.

A partir de los años 50, gracias a profesionales como Cauldwell y Harry Benjamin, se logran independizar los términos homo/hetero/bisexualidad, transexualidad, transgenericidad y travestismo. Será Harry Benjamin quien en 1966 escriba el famoso libro “The transexual Phenomenon”, convirtiéndose en el precursor de la llamada “terapia tripartita” que considera ideal para los pacientes transexuales, haciendo alusión a la necesidad del aporte multidisciplinario para el abordaje de estos pacientes.

WPATH

La Asociación Profesional Mundial para la salud Transgénero (WPATH – del inglés World Professional Association for Transgender Health), es una organización profesional dedicada al estudio y tratamiento de las personas transgénero. La organización fue creada en 1979 por Harry Benjamin y recopila los estándares de cuidado para la salud de transgéneros (transexuales, transgénero y personas no conformes con su género), a la vez que proporciona información para profesionales y pacientes, patrocina conferencias científicas y ofrece directrices éticas para profesionales.

En el año 2011, la WPATH publicó la séptima versión de los Estándares de cuidado para la salud del transexual, el transgénero y las personas no conformes con su género. Las nuevas normativas proponen las siguientes opciones de tratamiento para estos pacientes:

  • Psicoterapia, cuyo objetivo es maximizar el bienestar psicológico, la calidad de vida y la satisfacción personal del paciente transexual. Es importante aclarar que en ningún caso intentará cambiar la identidad de género de la persona para que sea congruente con el sexo de nacimiento sino que lo que busca la terapia psicológica es aliviar la disforia.
  • Test de la vida real, que implica cambios en la expresión social del género, tales como vivir parcial o totalmente en un rol de género consistente con la identidad de género que siente como propia.
  • Terapia hormonal, para masculinizar o feminizar el cuerpo.
  • Cirugía, mediante cambios en los caracteres sexuales primarios o secundarios, y la cirugía de reasignación sexual.

Transexualidad en niños

Los estándares de cuidado de la WPATH hacen referencia al abordaje de la transexualidad manifiesta durante la infancia y sugiere diferir la cirugía de reasignación sexual, a la vez que esperar hasta llegada la adolescencia para comenzar un tratamiento hormonal que retrase la pubertad tan pronto como comiencen los cambios de la misma, recomendando que se haya llegado hasta la etapa II de Tanner. A su vez, adolescentes de 16 años o más pueden ser elegibles para iniciar tratamiento hormonal cruzado.

Legislación vigente en la Comunidad Autónoma de Catalunya

Ley 11/2014 garantiza los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia.

El presidente de la Generalitat de Catalunya

“Sea notorio a todos los ciudadanos que el Parlamento de Cataluña ha aprobado y yo, en nombre del Rey y de acuerdo con lo que establece el artículo 65 del Estatuto de autonomía de Cataluña, promulgo la siguiente Ley 11/2014, de 10 de octubre, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia”.

En su artículo 16 (“Salud”), inciso (i), establece: “Incorporar al sistema sanitario la atención integral a personas transgénero y a personas intersexuales, de acuerdo con la cartera de servicios vigente, teniendo en cuenta su revisión según los avances científicos, y definiendo los criterios de acceso tanto al tratamiento hormonal como a la intervención quirúrgica. Debe tenerse en cuenta la voluntad de la persona afectada en la toma de decisiones, siempre y cuando su vida no corra peligro o las condiciones de salud no puedan verse perjudicadas, de acuerdo con la normativa vigente. En cuanto a los menores, deben tenerse especialmente en cuenta, además, su derecho al libre desarrollo de la personalidad y su capacidad y madurez para tomar decisiones”.