Unidad de Género

¿Qué es la Unidad de Género de IM CLINIC?

La Unidad de Género de IM CLINIC  abrió sus puertas en 1999 y se ha convertido en un referente a nivel internacional en cirugía de reasignación sexual. Compuesta por un equipo multidisciplinar, la Unidad de Género de IM CLINIC atiende a personas transexuales y transgénero que han decidido realizar algún tratamiento médico y/o quirúrgico de reasignación o reafirmación sexual con el objetivo de conseguir unos genitales externos de acuerdo con su género.

IM CLINIC  es una clínica pionera en el mundo por su concepto de entender la asistencia sanitaria de manera global y personalizada. Ello le confiere unas características diferenciadoras que le permiten ofrecer una calidad asistencial óptima. Además de la alta calidad de sus instalaciones, dispone de unos de los quirófanos tecnológicamente más punteros de Europa con la aparatología más innovadora del sector. Pero, sin duda, uno de los rasgos que más definen a IM CLINIC es su larga experiencia atendiendo pacientes transexuales y trangénero, así como el equipo profesional médico, sanitario, de atención al paciente y, en general, de todo el equipo humano que forma IM CLINIC.

El equipo de  Atención al Paciente está formado y especializado en atender a personas transexuales y transgéneros con un trato personal y confidencial a los pacientes, ofreciéndoles toda la información necesaria antes, durante y después de la intervención con la sensibilidad y conocimientos que estos pacientes necesitan.

Los pacientes disponen de un teléfono de urgencias y de atención 24 horas al día, 365 días al año para solucionar cualquier duda o problema que pudiera surgir una vez haya recibido el alta hospitalaria.

¿Qué es la transexualidad?

Para poder comprender este concepto es necesario familiarizarse con los términos “sexo”, “género” e “identidad de género”.

Sexo: Todo ser humano nace con un sexo biológico determinado por la genética. En el caso del macho, el cromosoma sexual es XY, y para la hembra, XX. A su vez, cada sexo desarrollará un conjunto de características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas que se utilizarán para definir al individuo como hombre o como mujer al nacer.

Género: Es el conjunto de características sociales, culturales, políticas, psicológicas y jurídicas que una sociedad asigna a las personas como propias de hombres y mujeres. Es decir, es una construcción sociocultural que varía a través de la historia, y se refiere a los rasgos que una sociedad atribuye a lo que considera “femenino” o “masculino”. El binarismo de género es el término que describe una sociedad que divide a sus ciudadanos entre hombres y mujeres de manera estricta y excluyente. Este sistema se contrapone a una sociedad basada en la diversidad de género, en la que existe una amplia gama de identidades y vivencias de género que no encasilla ni excluye otras formas.

Identidad de género: son las vivencias internas, sensaciones privadas y experiencia subjetiva de una persona acerca de su propio género. Esta identidad a veces no coincide con el sexo asignado al nacer.

La gente, en su mayoría, no se plantea el concepto de identidad de género porque generalmente, no existe una desarmonía entre esta y su sexo cromosómico. Sin embargo, algunas personas experimentan una divergencia entre el sexo que se le ha asignado al nacimiento y aquel que experimentan, piensan y sienten como propio. Estas personas que conviven con un sufrimiento debido al rechazo que le genera su anatomía sexual y el rol que esta lleva implícita en la sociedad, se denominan hombres o mujeres transexuales.

De esta forma, definimos transexualidad como una falta de concordancia entre el sexo asignado al nacer y la identidad de género de un individuo. Esta persona puede desear o no realizar un proceso de transición mediante procedimientos médicos y/o quirúrgicos.

La transexualidad puede ser masculina o femenina. La transexualidad masculina (también conocida como FtM) hace referencia a una persona que al nacer fueron identificada con el sexo femenino, pero que se identifica como un hombre. Mientras que la transexualidad femenina (también conocida como MtF) se trata de una persona que al nacer fue identificada con el sexo masculino pero que se define una mujer.

Las personas transexuales pueden sufrir disforia de género si no pueden expresar su identidad de género, si su entorno no les apoya o si no pueden acceder a los tratamientos endocrinos que pueda necesitar.

Cuando una persona transexual se siente segura de la comprensión de su entorno hacia la expresión de su identidad de género, puede empezar un proceso de transición para adecuar su expresión de género a su identidad de género. En la mayoría de los casos es preciso que reciban sustitutos hormonales para feminizar o masculinizar el cuerpo, apoyo psicológico y, eventualmente, tratamiento quirúrgico para abolir carácteres sexuales o anatómicos propios de su sexo biológico y/o incorporar los propios del sexo opuesto.

Por último, es importante aclarar que la transexualidad no está relacionada con la orientación sexual, es decir, la atracción romántica, sexual o afectiva que siente un individuo hacia otra persona por su sexo.

¿Qué es la disforia de género?

Aunque durante años se ha utilizado la palabra disforia de género como un sinónimo de transexualidad, en la actualidad designarían dos realidades diferentes, aunque puedan convergir en algunas personas.

Se define la disforia de género como una incongruencia entre el género sentido por la persona transexual y el género asignado al nacer o por parte de la sociedad. De esta manera, la disforia de género sería el malestar psicológico que puede causar dicha incongruencia, ya sea por la situación personal que puede provocar vivir en un cuerpo que no se corresponde con la identidad de género sentida o por las dificultades sociales a la que esta persona deba enfrentarse como consecuencia de su transexualidad (transfobia). Cabe remarcar, pues, que todas las personas transexuales sufren disforia de género.

La transexualidad a lo largo de los años

Poco se conoce del trato hacia el hombre o la mujer transexual en el pasado. Sin embargo, desde las sociedades neolíticas hasta hoy en día, pasando por los aborígenes de Siberia o los indios americanos, la transexualidad parecía ser un hecho admitido y, en la mayoría de las culturas antiguas, asimilado por la sociedad.

Sin embargo, después de la imposición de la civilización europea y con la introducción del concepto binario hombre/mujer, las distintas opciones de identidad de género y orientación sexual fueron patologizados y, con ello, transexuales y homosexuales (entre otras minorías) fueron perseguidos y castigados relegando a la clandestinidad cualquier manifestación fuera del binario.

En el siglo XVIII y XIX, como consecuencia del crecimiento de movimiento de homosexuales, travestis y transexuales en el mundo -haciendo su situación más visible-, sumado a la aparición de normas reguladoras de derechos humanos, dichas entidades fueron inicialmente consideradas como enfermedades, por lo que exigían una “cura”.

Hacia finales del siglo XIX y hasta principios del siglo XX, se realizaron diversos estudios englobando los términos que conocemos en la actualidad como homosexualiad, travestismo y transexualidad en lo que se llamó “inversión sexual”.

En el año 1923 fue Magnus Hirschfeld (médico sexólogo alemán) quien desarrolló la teoría del tercer sexo o el estado intersexual al que determinó como uno intermedio entre varón y mujer. No obstante, muchas de sus obras revolucionarias para la época fueron destruidas el 6 de mayo de 1933 cuando los nazis quemaron la biblioteca y destruyeron el Ïnstitut fer Sexualwissenschaft tras la toma de poder.

A partir de los años 50, gracias a profesionales como Cauldwell y Harry Benjamin, se logra independizar los términos homo/hetero/bisexualidad, transexualidad, transgenericidad y travestismo. Será Harry Benjamin quien en 1966 escriba el famoso libro “The transexual Phenomenon”, convirtiéndose en el precursor de la llamada “terapia tripartita” que considera ideal para las personas transexuales, haciendo alusión a la necesidad del aporte multidisciplinario para su abordaje.

WPATH

La Asociación Profesional Mundial para la salud Transgénero (WPATH – del inglés World Professional Association for Transgender Health) es una organización profesional dedicada al estudio y tratamiento de las personas transgénero.

La organización fue creada en 1979 por Harry Benjamin y recopila los estándares de cuidado para la salud de personas transgéneros (transexuales, transgénero y personas no conformes con su género), a la vez que proporciona información para profesionales y pacientes, patrocina conferencias científicas y ofrece directrices éticas para profesionales.

En el año 2011, la WPATH publicó la séptima versión de los Estándares de Cuidado para la salud del transexual, el transgénero y las personas no conformes con su género. Las nuevas normativas proponen las siguientes opciones de tratamiento para estos pacientes:

  • Psicoterapia, cuyo objetivo es maximizar el bienestar psicológico, la calidad de vida y la satisfacción personal del paciente transexual. Es importante aclarar que en ningún caso intentará cambiar la identidad de género de la persona para que sea congruente con su sexo de nacimiento, sino que lo que busca la terapia psicológica es aliviar la disforia de género, si existiera.
  • Test de la vida real que implica cambios en la expresión social del género, tales como vivir parcial o totalmente en un rol de género consistente con la identidad de género que siente como propia.
  • Terapia hormonal para masculinizar o feminizar el cuerpo.
  • Cirugía mediante cambios en los caracteres sexuales primarios o secundarios, y la cirugía de reasignación sexual.

Transexualidad en niños

Los Estándares de Cuidado de la WPATH hacen referencia al abordaje de la transexualidad manifiesta durante la infancia.  Sugiere diferir la cirugía de reasignación sexual hasta la mayoría de edad, así como esperar a comenzar un tratamiento hormonal hasta llegada la adolescencia para que este retrase la pubertad tan pronto como comiencen los cambios de la misma, recomendando que se haya llegado hasta la etapa II de Tanner. A su vez, adolescentes de 16 años o más pueden ser elegibles para iniciar tratamiento hormonal cruzado.

La Unidad de Género de IM CLINIC colabora con la Fundación Daniela  en la atención a los niñ@s y adolescentes transexuales. La Fundación Daniela tiene como objetivo de sensibilizar a la sociedad con el fin de erradicar la discriminación y el estigma que sufren estos niños y jóvenes y conformar una red de profesionales especializados que atiendan a estos chicos desde una perspectiva despatologizante y libre de prejuicios.

Legislación vigente en la Comunidad Autónoma de Catalunya

Ley 11/2014 garantiza los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia.

El presidente de la Generalitat de Catalunya

“Sea notorio a todos los ciudadanos que el Parlamento de Cataluña ha aprobado y yo, en nombre del Rey y de acuerdo con lo que establece el artículo 65 del Estatuto de autonomía de Cataluña, promulgo la siguiente Ley 11/2014, de 10 de octubre, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia”.

En su artículo 16 (“Salud”), inciso (i), establece: “Incorporar al sistema sanitario la atención integral a personas transgénero y a personas intersexuales, de acuerdo con la cartera de servicios vigente, teniendo en cuenta su revisión según los avances científicos, y definiendo los criterios de acceso tanto al tratamiento hormonal como a la intervención quirúrgica. Debe tenerse en cuenta la voluntad de la persona afectada en la toma de decisiones, siempre y cuando su vida no corra peligro o las condiciones de salud no puedan verse perjudicadas, de acuerdo con la normativa vigente. En cuanto a los menores, deben tenerse especialmente en cuenta, además, su derecho al libre desarrollo de la personalidad y su capacidad y madurez para tomar decisiones”.